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miércoles, 8 de noviembre de 2017

CAYO MARIO. EL TERCER FUNDADOR DE ROMA.

CAYO MARIO. EL TERCER FUNDADOR DE ROMA.( Breve reseña a la obra de Francisco García Campa).

Texto de Federico Romero Díaz

Estamos ante la primera publicación de Francisco García Campa. Es Licenciado en Derecho y Diplomado en Relaciones Laborales y Graduado en Geografía e Historia por la UNED. Es un conocido divulgador histórico, administrador de Bellumartis Historia Militar, una de las páginas en castellano más importantes sobre la guerra y su historia. Es también un habitual participante en programas de divulgación histórica, revistas, etc.


Examen médico a los aspirantes a legionarios romanos.


En este denso ensayo de 143 páginas el autor analiza la figura de Cayo Mario, desde una doble vertiente. Por una parte nos cuenta la biografía política, militar y personal de nuestro personaje y por otra, ya hacia el final del texto, muerto ya Mario, nos hace un magnífico resumen de la trascendencia de sus numerosas reformas en el futuro de la ya agonizante República hacia las formas políticas del Principado primero y del Imperio después.



Ambas partes son extremadamente valiosas. La parte biográfica sigue un orden cronológico y en ella se nos narra la apasionante vida de Cayo Mario. Su historia nos lleva a la todavía indómita Hispania, donde a las órdenes de Escipión Emiliano Africano Menor Numantino comienza a destacar por sus hazañas de guerra. Entre ellas destaca la victoria en un duelo personal contra un hispano. Tras su vuelta a Roma, avalado por su fama y condecoraciones es enviado dos veces al Norte de África para acabar con la interminable rebelión del numida Yugurta, antiguo aliado romano. La primera como legado de Quinto Cecillio Metelo  y en la segunda ocasión ya como el cónsul al mando, que tras una dura campaña, atrapa al rebelde acabando con la larga y sangrienta confrontación. Mario apenas tiene tiempo de disfrutar de su victoria. Rápidamente es reclamado de nuevo por Roma para que frene a una poderosa coalición de pueblos bárbaros, encabezados por los cimbrios y los teutones, que en su migración habían devastado la Galia e Hispania, amenazando tras el desastre romano de Arausio(105 a. C.) a Italia. Mario logra vencer a esta inmensa masa de bárbaros en dos batallas: la de Aquae Sextiae(102 a. C.) y Vercelas(101 a.C).

Batalla de Vercelas101 a. C.). Choque de infantería. Igor Dzis


Tras ellas cimbrios y teutones son aplastados y prácticamente exterminados por las legiones romanas. A continuación el autor nos detalla su brillante peripecia política coronada con siete consulados.

Hasta este punto estamos ante una brillante narración que a mí  un ávido lector de historia romana, me ha enseñado muchos detalles nuevos sobre Cayo Mario y sobre como era la Roma de esa época. Insisto, solo con  esa parte del ensayo (hasta el capítulo 5 incluido) la publicación del libro estaría plenamente justificada. Sin embargo, es en los dos últimos capítulos(el 6 y el 7) donde la pluma de Francisco brilla con luz propia. Ahora el autor se lanza a un análisis sobre la trascendencia de sus reformas en el ejército romano: el reclutamiento de proletarios, el transporte de tropas("mulas de Mario") y suministros, el equipamiento que ahora otorga el Estado y no los propios soldados, el entrenamiento siguiendo los métodos de los gladiadores, la férrea disciplina, etc. Finaliza, lógicamente, explicando la enorme trascendencia en la caída de la República, de esos cambios y sus consecuencias sociales y militares. El legionario ya no era un propietario que en función de su riqueza y experiencia bélica rendía un servicio militar al Estado. A partir de ese momento se convirtió en un soldado cada vez más profesional, sin propiedades que perder, al servicio de un general al que debía su fidelidad, ya que sabía perfectamente que su prosperidad presente y futura dependería de su comandante y del empeño e influencia que utilizara para conseguirle una buena recompensa al finalizar sus años de servicio.

Las famosas "Mulas de Mario"

Sinceramente creo que esta obra debería ser de obligada lectura para cualquier interesado en la Antigüedad . Es perfecta para entender como y porqué se pasó dela República al Principado primero y al Imperio después. A partir de ese momento, tras las guerras civiles, la muerte de Cayo Julio Cesar, y el acceso al poder de Octavio, el poder de decisión en Roma quedó mucho más centralizado en una sola persona. Roma estará así más preparada para responder adecuadamente a las exigencias de su nuevo papel como potencia dominante en el Mare Nostrum.



martes, 17 de octubre de 2017

EL MEJOR MILITAR DE LA ÉPOCA DE TRAJANO. MARCO CORNELIO NIGRINO.

Texto de Federico Romero Díaz.
Este militar fue con diferencia el primero de su época, por encima incluso de Trajano su rival al trono imperial.
"En la isla de las brumas empieza el meteórico cursus honorum de este insigne edetano: entre el 63 y el 69 pasó al limes del Danubio, donde el propio emperador Vespasiano le concedió el privilegio honorífico Adlectio Inter Praetorios. Después de esta etapa ascendió a legado, sirviendo en la VI y VIII Augusta en Germania y Aquitania respectivamente. En el año 83 fue a Roma en condición de cónsul suplente, partiendo un año después como gobernador de Moesia (aprox. hoy Bulgaria) Allí se destacó guerreando contra los dacios, los fieros habitantes de la actual Rumania, que no eran unos bárbaros, sino un reino estable y civilizado que rivalizaba con Roma sobre el control de las riberas del Danubio. Entre su llegada a Moesia y su segundo y tercer consulado entre el 86 y 89 consiguió más condecoraciones que ningún otro militar de la época: dos coronas vallaris (el primero en asaltar un campamento enemigo), dos muralis (el primero en subir a una muralla enemiga, dos civiles (el primero en salvarle la vida a un compañero), dos navalis (el primero en abordar una nave enemiga) y ocho estandartes. El edetano Marco Cornelio Nigrino fue uno de los únicos cinco senadores el lograr dichas condecoraciones juntas (solo mejorado por Vespasiano y delante de su coetáneo y gran competidor, Marco Ulpio Trajano), además de ser uno de los únicos senadores que obtuvo tres consulados sin ser de la familia imperial y no acabó siendo sentándose en el trono de Roma."(Nigrino, el valenciano que pudo gobernar Roma".-- www.historiasdelahistoria.-- Gabriel Castelló.
 Investigando en el completo estudio de Geza Alfoldy , he llegado a varias certezas sobre el personaje, el militar más condecorado de su época:

En Britania empieza el meteórico cursus honorum de este insigne edetano: entre el 63 y el 69 pasó al limes del Danubio.
-- 1ª.-- Nigrino contaba con un amplio apoyo en la clase senatorial romana y entre las legiones( comandaba tres en Siria y algunas en Moesia, su anterior destino le mostraban aún plena fidelidad). A ello contribuyó su hoja de servicios tan llena de condecoraciones que era "el primus vir militaris" de su época como su carrera civil( gobernador en Siria, Moesia y Aquitania).

Entre el 63 y el 69 pasó al limes del Danubio, donde el propio emperador Vespasiano le concedió el privilegio honorífico Adlectio Inter Praetorios
--2ª.--La habilidad del partido que apoyaba a Trajano, que consiguió su rápida adopción por parte de Nerva, y la restitución del rival Nigrino de su puesto como gobernador de Siria dejo en una posición de debilidad aL Valenciano ya que en caso de rebelión tardaría más en llegar a Roma desde Siria que el propio Trajano destinado en la frontera danubiana, mucho más próxima a Roma.
--3ª.-- Más que la "inspiración divina", que dijo Nerva que le guió en la adopción de Trajano en vez la de Nigrino , parece que pesó en factor de la edad, ya que Nigrino tenía ya 55 años, y los romanos no querían un nuevo emperador demasiado viejo que no pudiera asegurarles la estabilidad necesaria. Trajano por el contrario contaba aún con 44 años.´


Marco Ulpio Trajano
--4ª. Tras el nombramiento de Trajano, su rival que nunca se rebeló contra la adopción de Trajano, fue destituido pero no ejecutado ni eliminado violentamente. Sencillamente se silenció su recuerdo, evitando toda mención oficial a su persona. Afortunadamente las lápidas que aparecen en Liria (Edeta) dedicadas por un particular, nunca por el gobierno municipal de la ciudad, han permitido a los investigadores recuperar el recuerdo de un vir militaris que de haber llegado al trono imperial hubiera llevado a cabo hazañas iguales o mayores que las del propio Trajano. Un solo ejemplo, Alfoldy afirma en su estudio que dada su amplia experiencia previa en las guerras dacias, es más que posible que hubiera acabado con la Dacia de Decébalo en una solo campaña, no en dos como Trajano.

 El autor supone que acabó sus días tranquilamente retirado en su ciudad natal.







viernes, 13 de octubre de 2017

DENTATO Y CAPITOLINO. El inmerecido final que Roma dio a dos de sus mejores militares

Cuando una sociedad se ve obligada a estar envuelta en un enfrentamiento exterior permanente acaba acentuando los aspectos militares de su estructura cívica.  Los cónsules de la República romana debían ante todo ser buenos generales que supieran llevar a su ejército de ciudadanos a la victoria.
El anciano Dentato mata a varios de los sicarios enviados a matarle. 
Los méritos militares, las hazañas en el campo de batalla, las condecoraciones y honores que por acciones de guerra se podrán exhibir públicamente. También serán muy importantes en la vida social y política de cualquier ciudadano romano. Por ejemplo, según nos cuenta Plinio el Viejo refiriéndose a los privilegios de los que gozaban los poseedores de una corona cívica:
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EL JUEGO EN LA ANTIGUA ROMA. GIOCO NELLA ROMA ANTICA. GAME IN ANCIENT ROME.

EL JUEGO EN LA ANTIGUA ROMA. GIOCO NELLA ROMA ANTICA. GAME IN ANCIENT ROME.
Texto de Federico Romero Díaz.A pesar de su amplia difusión por todo el Imperio, a pesar incluso de que algunos emperadores como Augusto o Cómodo eran jugadores empedernidos el juego no estaba bien visto por los gobernantes de Roma.. Estaban prohibidos y solo se permitían en las Saturnales, a finales de diciembre. Las penas impuestas eran normalmente multas, pero se podía llegar a la prisión e incluso a la condena a trabajos forzados en las canteras.
 Los jugadores eran considerados como personajes turbios y peligrosos equiparados a personas de baja condición social como alcahuetes, ladrones y adúlteros. Debido a esta situación el juego se practicaba clandestinamente en apartados de tabernas y prostíbulos. 
Los juegos eran muchos y los más difundidos eran las tabas huesecillos marcados y los dados, tal y como los conocemos en la actualidad marcados en sus caras del uno al seis.
Cabe decir que con el paso de los años las leyes se fueron relajando y la actitud del poder hacia los cada vez más numerosos jugadores se hizo más tolerante.
GIOCO NELLA ROMA ANTICA.
Testo Federico Romero Diaz.
Nonostante la sua amplia diffusione in tutto l'Impero, anche alcuni imperatori come Augusto o Comodo erano giocatori d'azzardo compulsivi, il gioco non era ben visto dai governanti di Roma .. Essi sono stati vietati e consentiti solo nelle Saturnalia a fine dicembre. Le sentenze erano generalmente multe, ma si potrebbe raggiungere carcere ai lavori forzati nelle cave. I giocatori sono stati considerati loschi e pericolosi abbinati a persone di basso status sociale come ruffiani, ladri e gli adulteri. A causa di questa situazione, il gioco è stato praticato clandestinamente rimosso da taverne e bordelli. I giochi erano il più diffuso e molti sono stati segnati ossa astragali e dadi, come li conosciamo oggi, nei loro volti segnati da 1 a 6. Possiamo dire che nel corso degli anni le leggi sono state rilassati e l'atteggiamento in grado verso i sempre più numerosi giocatori sono diventati più tolleranti.
GAME IN ANCIENT ROME.
Text Federico Romero Diaz.
Despite its wide distribution throughout the Empire, though even some emperors like Augustus or Convenient were compulsive gamblers play was not well seen by the rulers of Rome .. They were banned and only allowed in the Saturnalia in late December. The sentences were usually fines, but could reach the prison and even condemns forced labor in the quarries. Players were considered shady and dangerous characters matched to people of low social status as pimps, thieves and adulterers. Due to this situation the game was practiced clandestinely removed from taverns and brothels. The games were the most widespread and many were marked bones knucklebones and dice, as we know them today in their faces marked 1 to 6. We can say that over the years the laws were relaxed and able attitude toward the increasingly numerous players became more tolerant.

jueves, 5 de octubre de 2017

La sisitia espartana. ¿ Porqué era tan vital para los espartanos esta comida en común y en que consistía?.

En esta ocasión Historia y Roma antigua tiene la fortuna de publicar un artículo de Arturo Sánchez Sanz, un auténtico experto en la Antiguedad. Es el autor de "Pretorianos", su próximo libro, que saldrá el mes de noviembre. Sin embargo en esta ocasión nos hablará de Esparta y de una de sus curiosas "instituciones", la Sisitia.

LA SYSSITÍA ESPARTANA
Arturo Sánchez Sanz
asblade@msn.com
Licenciado en Historia (UCM) y Máster en Historia y Ciencias de la
Antigüedad (UCM/UAM). Doctorando en Estudios del Mundo Antiguo
Dep.de Historia Antigua de la Univ. Complutense.


En la antigua Esparta, la syssitía (phiditía o syskenía, que también existía en Creta con el nombre de andreia, aunque aquí se pagaba con fondos públicos y no con aportaciones particulares) reunía cada día al anochecer a los espartíatas de pleno derecho (los mismos que participaban en la Apella y los efebos que estaban acabando la agogé para completar su educación) para llevar a cabo una comida comunitaria con la finalidad de estrechar y reforzar así los vínculos de unión, y quizá también discutir sobre asuntos que luego se tartarizan en la Asamblea (los nuevos miembros debían ser admitidos por los antiguos y lo que en ellas se trataba era secreto). Su origen se remonta, como todo, al mítico Licurgo, como una institución más que sirviera para mantener el respeto y la obediencia a las leyes dictadas por el Estado, y para mantener la disciplina; aunque Oliva ve en esta institución una pervivencia de la antigua organización en clanes por la pervivencia de su estructura y sentido originales de época arcaica.

Banquete griego.

Lo más probable es que se generara en el seno del ejército, ya que en éste era habitual la comida en común (opsónion) realizada por los enómotes (los integrantes de la unidad inferior del ejército denominada enomotía), cuyo número variaba entre 32-36 hombres (donde tres sisitías, una de cada una de las tres tribus dorias, conformarían una enomotía). Polibio (VI, 48,3) cuenta que la dieta era frugal, con la intención de hacer moderados a los hombres y evitar la hybris, pero en cualquier caso suficiente (Figueira indica que consumirían el 37% de la producción media de los kleroi). Según Aristóteles todos los comensales vestían igual (de forma que hasta el más pobre podía permitírselo), y debían aportar cada mes un medimno de cebada (74 Kg. para elaborar tortas amasadas y cocidas), ocho coes de vino (casi 37 litros), cinco minas de queso (2,182 Kg.), cinco semiminas de higos (1,09 Kg.) y una cantidad de dinero que se estima en unos 10 óbolos eginetas para provisiones adicionales (como la carne de cerdo, que condimentada con una salsa a base de sangre, sal y vinagre conformaba el famoso
caldo negro); ocasionalmente podían llegar cabras, ovejas, liebres, torcaces e incluso pescado. Todas estas cantidades, según Oliva, se habían fijado ya desde tiempos remotos, y, si por un lado el deber del hilota era proporcionar esas cantidades, el del espartano era no pedir más que eso.

La famosa sopa negra espartana, uno de los platos emblemáticos de la dieta espartana. 

Pero la voluntad igualitaria se rompía al mostrarse las diferencias socioeconómicas entre sus asistentes, ya que algunos comensales se permitían el lujo de contribuir a la mesa con pan de trigo en lugar de pan de cebada, y, más aún, en el postre (epaiklon), de carácter voluntario y servido al tiempo que el cocinero (mágeiros) anunciaba el nombre del donante. Lo cual podía hacerse para ganar prestigio social ante los camaradas o como un acto de virtud individual y de camaradería de los ricos para con los pobres, en consonancia con la igualdad social preconizada por el Estado. Nunca acababan la velada ebrios (al contrario que los atenienses y que los hilotas, ya que éstos últimos ingerían vino en abundancia, hasta el punto de cantar y bailar de forma grotesca, lo que constituía un refuerzo psicológico de su inferioridad ante los espartíatas ya que al final de la velada eran introducidos en el syssítion como ejemplo moralizante para que los más jóvenes conocieran los efectos de la ebriedad en el ser humano).

Así, los jóvenes accedían a la syssitía por cooptación, siendo necesaria la unanimidad (se votaba con una bolita de pan, redonda para indicar consentimiento, aplastada para repudio), y teniéndose en cuenta los vínculos sociales y políticos, así como la práctica de la pederastia institucionalizada. En ocasiones se permitió la asistencia de extranjeros (como los hijos de Jenofonte o Foción), pero nunca a mujeres, ni siquiera a hetairas; formándose grupos de unos 15 espartiatas.

La syssitía determinaba la pertenencia a la clase dirigente, pues si un hómoios no aportaba los productos en las cantidades estipuladas (porque o bien han perdido el kleroi, o bien éste no produce lo suficiente), perdía sus derechos políticos y se le despojaba de su condición de «igual», siendo relegado a la de hypomeíon o inferior. La syssitía experimentó una serie de cambios a mediados del siglo III, en el marco de las reformas institucionales auspiciadas por Ágis IV, que se acompañaron de una propaganda legitimadora que proclamaba la vuelta a las tradiciones y al viejo espíritu licurgueos, presumiblemente caídos en desuso. Esto significó la distribución de los comensales, que pasan de estar distribuidos en mesas de quince o de diez personas, a repartirse en grupos de entre doscientos y cuatrocientos por cada una de las quince mesas instituidas a partir de ahora, posiblemente con el objetivo de que sirviesen de integración a los nuevos ciudadanos.

Por su parte, la función principal de los hilotas era trabajar las tierras de los espartiatas y producir aquellos bienes de consumo que éstos necesitaban para participar en las syssitiai y mantener su estatus de ciudadanos; si, como ha sugerido Figueira (1984: 87- 109), en Mesenia se localizaban seis mil lotes de tierra o kleroi de los nueve mil o diez mil que, teóricamente, estaban destinados a los espartiatas, se comprende cómo la población hilotizada de Mesenia debía de constituir una parte importantísima del número total de hilotas al concentrarse en ella la mayoría de ellos. 

Trabajo en el campo en la Antigüedad

Es bastante posible que en muchas ocasiones los hilotas se hallaran casi en los límites de la subsistencia, al tener que entregar a los espartiatas buena parte de lo que producían en las tierras que tenían asignadas y esa situación posiblemente crease inquietudes entre ellos, las cuales podrían agravarse cuando cundiese la noticia de que algún importante contingente del ejército había abandonado las fronteras lacedemonias. Aristóteles asegura que los hilotas se sublevaban con cierta frecuencia, aunque diversos autores indican que ello podía haberse exagerado (como cuando algunos de ellos notifican a los éforos el intento de golpe de estado del regente Pausanias ca. 470 a.C.).


BIBLIOGRAFÍA


CARTLEDGE, Paul. Los espartanos: una historia épica. Barcelona, Ariel, 2009.
CASILLAS BORRALLO, Juan Miguel. La antigua Esparta. Madrid. Arco Libros, D.L. 1997.
DOMINGUEZ MONEDERO, Adolfo J. PASCUAL GONZALEZ, José. Esparta y Atenas en el siglo V a.C. Madrid. Síntesis D.L., 1999
DUCAT, J. Les hilotes. Athènes. École française d'Athènes, 1990.
FORNÍS VAQUERO, Cesar. Esparta: historia, sociedad y cultura de un mito historiográfico. Barcelona, Crítica, cop. 2003.
LÓPEZ MELERO, Raquel. El Estado espartano hasta la Época clásica. Madrid, Akal, D.L. 1989.
LURAGHI, N. ALCOCK, S.E. Helots and their masters in Laconia and Messenia: histories, ideologies, structures. Washington, D.C. Center for Hellenic Studies, Trustees for Harvard University ; Cambridge, Harvard University Press, 2003.
MARTOS, Denes. Los espartanos. Editorial Virtual, Buenos Aires. 2003.
MASSOT, Vicente Gonzalo. Esparta: un ensayo sobre el totalitarismo antiguo. Buenos Aires, Grupo editor Latinoamericano, cop. 1990.
PAVEL, Oliva. Esparta y sus problemas sociales. Madrid, Akal, D.L. 1983.

ARTÍCULOS

CASILLAS BORRALLO, Juan Miguel, FORNÍS VAQUERO, Cesar. “La comida en común espartana como mecanismo de diferenciación e integración social". Espacio, tiempo y forma - Serie II, Historia Antigua t.7 (1994), 65-83.
CEPEDA RUIZ, Jesús D. “La ciudad sin muros: Esparta durante los períodos arcaico y clásico“. Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, ISSN 0214-7165, Nº 23, 2006 (Ejemplar dedicado a: Espacio y tiempo en la percepción de la antigüedad tardía: homenaje al profesor Antonino González Blanco, "In maturitate aetatis ad prudentiam" / coord. por Maria Elena Conde Guerri, Rafael González Fernández, Alejandro Egea Vivancos), ISBN 84-8371-667-4 , págs. 939-952.
FIGUEIRA T. J. The demography of the Spartan Helot. Recogido en Luraghi, Nino. Alcock, Susan E. Helots and Their Masters in Laconia and Messenia. Histories,Ideologies,Structures. Washington, D.C. Center for Hellenic Studies, Trustees for Harvard University ; Cambridge, Mass. Harvard University Press. 2003. 193-240 pp.
DOMINGUEZ MONEDERO, Adolfo F. “Locrios y mesenios: de su cohabitación en Naupacto a la fundación de Mesene“. Polis. Revista de ideas y formas de la Antigüedad Clásica, Nº 18 (2006), 39-73.
__. “Los mesenios de la diáspora: de la sumisión a la resistencia“. Studia Histórica. Historia Antigua. 25. 2007, 79-101.
FORNÍS VAQUERO, Cesar. “La conjura de Cinadón: ¿paradigma de resistencia de los dependientes lacedemonios“. Studia Histórica. Historia Antigua, ISSN 0213-2052, Nº 25, 2007, 103-115.
HODKINSON, Stephen. “Sharecropping and Sparta's Economic Exploitation of the Helots“, in J. M. Sanders, ed., Φιλολακον. Lakonian Studies in Honour of Hector Catling (London, 1992), 123-34.
PLÁCIDO, Domingo. “Los lugares sagrados de los hilotas", en Jacques Annequin, Marguerite Garrido-Hory, eds., Religion et anthropologie de l'esclavage et des formes de dépendance. (Annales Littéraires de l'Université de Besançon, 534), París, Les Belles Lettres, 1994, 127-135.
__. “Voces. La voz de los mesenios bajo el dominio espartano“. Arys: Antigüedad: religiones y sociedades, ISSN 1575-166X, Nº. 6, 2003-2005, 45-62.

SANCHO ROCHER, Laura. “Omoiótes, los ómoioi de Esparta“. Gerión, ISSN 0213- 0181, Nº 8, 1990, 45-72.

martes, 3 de octubre de 2017

EXPEDICIONES ROMANAS AL CORAZÓN DE ÁFRICA.

EXPEDICIONES ROMANAS AL CORAZÓN DE ÁFRICA.

Escrito por Federico Romero Díaz



David Livingstone, Richard Burton, Jhon Speke, James Grant o Baker Stanley son algunos de los nombres, curiosamente anglosajones, que todos pensamos al tratar el tema de la exploración y el “descubrimiento” del interior del continente africano. ¿Estamos en lo cierto al hacerlo?. Por supuesto que no.

En las obras de Plinio, Tolomeo o Herodoto, encontramos los nombres de al menos cinco militares y exploradores romanos que más de 1700 años atrás iniciaron esta aventura.


Antecedentes

Con anterioridad al dominio romano del Norte de África hay constancia de expediciones de exploración de la costa africana. Según Herodoto, los fenicios,  a instancia del Faraón Necao II, emprendieron lacircunnavegación de África partiendo del golfo Arábigo. La leyenda cuenta que al tercer año de viaje consiguieron alcanzar el estrecho de las Columnas de Hércules y penetrar en el Mediterráneo. El propio Herodoto duda de la veracidad del relato, aunque sí que hay certeza de que los fenicios, habituados a surcar el Mar Rojo, llegaron a las costas de Somalia, fuente de valiosas mercancías para el comercio como perfumes y animales exóticos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

MARX, ROMA Y LOS GRACO

MARX, ROMA Y LOS GRACO. 

Escrito por Federico Romero Díaz.

Hay una tendencia teórica, dentro de la ciencia de la Historia, muy influida por el marxismo, que enfoca el estudio histórico a través de la lucha de clases y de las variaciones en las relaciones de producción. Esta corriente teórica, predominante entre los historiadores hasta los años 80 del siglo XX se denomina “ "Materialismo histórico” otros lo reconocen como " Marxismo histórico" y suele dar un pobre resultado en el análisis del pasado porque da poca importancia a factores como el peso de las corrientes ideológicas, religiosas o al sentimiento patriótico de las personas, entre otros factores ignorados o minusvalorados por este enfoque.

Los pensadores marxistas fueron apasionados conocedores de la Historia de Roma. La analizaron en profundidad, utilizando muchos de sus sucesos como explicación del presente histórico que les tocó vivir y como demostración de sus teorías sociales, políticas o económicas. Asuntos de caracter social como las rebeliones de esclavos en Sicilia o el alzamiento de Espartaco contra el poder romano, o las luchas sociales en la época de los Graco les fascinaban por la fácil proyección que tenían en su época.

Cornelia con sus hijos. Angelica Kauffman


En “ Historia de Roma” de Kovaliov , muerto en 1960, se hace un profundo análisis, desde un punto de vista marxista de todo el periodo histórico romano ( Monarquía, República e Imperio).



 En este artículo me he querido parar en la explicación que ofrece del carácter político de las reformas sociales emprendidas por los conocidos hermanos Graco. Ambos muertos en su empeño de llevarlas a termino.

 El autor concluye que más que revolucionarios fueron reformadores del Estado esclavista romano ya que la finalidad que perseguían en su afán de repartir las tierras públicas, en manos de los senadores y caballeros más ricos,  entre el subproletariado urbano era precisamente la de fortalecer militar y económicamente a Roma, convirtiendo a la enorme masa de desocupados que vivían del reparto público de alimentos en pequeños granjeros y legionarios que harían más fuerte a la República romana. No querían acabar con el Estado esclavista, ni cambiar radicalmente su organización, sino reformarlo para hacerlo más poderoso y justo.

Muerte de Cayo Graco. Francois Topino-Lebrún(1798)


La idea de que la historia de Roma se explica permanentemente en ese conflicto o lucha de clases, le sirve hasta para justificar algo tan complejo como la caída del Imperio Romano de occidente en 476 d. C:

"Roma fue saqueada despiadadamente. (...) La toma de Roma no tenía, en aquellos tiempos, ningún significado estratégico, pero la impresión moral y política de este acontecimiento fue enorme. Desde el 390 a. C., la "ciudad eterna" había permanecido inviolable durante 800 años, su poder había dejado una huella profunda sobre todo el mundo civilizado: el Mediterráneo; parecía imposible que existieran fuerzas capaces de dominar a la dueña del universo. Y he aquí que la alianza de esos mismos esclavos y bárbaros que durante muchos siglos habían sido el objeto de la explotación romana, había hecho precipitar al soberbio coloso" (pág. 835-836).

 Si deseáis conocer en detalle la obra política de los hermanos Graco os recomiendo este enlace :



miércoles, 13 de septiembre de 2017

LA PRIMERA “CAZA DE BRUJAS” DE LA HISTORIA EUROPEA. AÑO 186 A.C, LOS SEGUIDORES DE BACO SERÁN PERSEGUIDOS SIN PIEDAD POR ROMA.



Escrito por Federico Romero Díaz.

La verdad, es que la historia cuenta con todos los elementos de una tragicomedia. En esta narración, que parece fruto de la mente de un literato, nos encontraremos a un joven de clase ecuestre y huérfano de padre, Ebucio. El patrimonio que le corresponde por herencia ha sido dilapidado por su madre y por su padrastro Tito Sempronio Rutilio que, tratando de hacer más manejable al joven, lo inducen a iniciarse en los misterios báquicos. En este momento entran en escena nuevos personajes: una liberta, prostituta y amante de Ebucio, llamada Hispala Fecenia, que le disuade de participar en unos ritos que ella dice conocer y que considera perversos. A continuación aparecen en la narración la respetable anciana Ebucia, tía paterna del joven, que le da cobijo tras ser expulsado de su hogar y finalmente el cónsul Espurio Postumio Albino ante el que son denunciados los hechos. A pesar de las apariencias teatrales del relato, los hechos fueron reales y le costaron la vida a miles de personas.

Representación de bacanal.



Antecedentes

El culto de Baco en sus orígenes estaba reservado en exclusiva a las mujeres, Se reunían tan solo tres días al año para adorar a su dios. Suponía una buena válvula de escape para las romanas, obligadas a vivir en una sociedad que les supeditaba al hombre en todos los aspectos, teniendo incluso prohibido el consumo de vino.
Los cambios que supusieron el éxito social deesta religión los introdujo una sacerdotisa de Campania llamada Pácula Annia aproximadamente en el 188 a. C y consistieron en: el aumento del número de días de celebración; la participación de hombres en los ritos; la apertura a todas las clases sociales; la desmesurada ingesta de vino; la promiscuidad entre los devotos; su carácter secreto; etc. Las reformas tuvieron un doble efecto: por un lado el número de seguidores aumentó exponenciálmente, pero por otro comenzó a despertar el recelo de la sociedad y de las autoridades romanas que veían en esta religión a un peligroso grupo de extranjeros e incluso numerosos ciudadanos romanos de todas las clases cuyos integrantes se entregaban enloquecidos al desenfreno y al libertinaje. En algunas de las obras de Plauto, famoso autor de obras teatrales como Miles gloriosus; Aulularia; etc, son numerosas las referencias a este grupo religioso aludiéndose siempre a ellos como a una secta violenta, secreta y criminal.
Esta negativa imagen será fundamental en su posterior represión que, será justificada en la salvaguarda de la tradición romana y en la defensa del propio Estado pues se temía de la existencia de conspiraciones políticas contra altos cargos de la República.

Baco-Donisios.


Desarrollo de los acontecimientos

La mejor manera de conocer como se inició la persecución es la de leer a nuestra principal fuente en esta historia, Tito Livio. Su relato sobre los sucesos tiene todos los ingredientes de un drama:
 “Publio Ebucio, cuyo padre había servido en la caballería con montura pública, había muerto, dejándole huérfano a edad temprana y al cuidado de tutores. Muertos estos también, se había educado bajo la tutela de Duronia, su madre, y de su padrastro, Tito Sempronio Rútilo. Como, por una parte, la madre estaba completamente sometida a su marido y, por la otra, su padrastro había ejercido su tutela de tal manera que no estaba en condiciones de dar cuentas adecuadamente de la misma, deseaba este quitarse de en medio a su pupilo o bien ponerlo a su merced mediante algo de lo que acusarlo. La única manera de corromper al joven eran las Bacanales. La madre dijo al muchacho que había hecho un voto en su nombre durante una enfermedad, a saber, que en cuanto se recuperase lo iniciaría en los misterios báquicos; ahora, comprometida por su voto por la bondad de los dioses, estaba obligada a cumplir con aquél. Él debía preservar su castidad durante diez días; tras la cena del décimo día, una vez bañado en agua pura, ella lo llevaría al lugar sagrado. Había una liberta de nombre Hispala Feccennia que había sido una famosa cortesana y que no resultó digna de ser liberada pues, acostumbrada desde su niñez a tal actividad, incluso tras su manumisión siguió dedicándose a ella. Como sus casas estaban cerca una de la otra, había surgido cierta intimidad entre ella y Ebucio, que no resultaba en absoluto perjudicial ni para la reputación de él ni para su hacienda, pues ella buscaba su compañía y su amor desinteresadamente, manteniéndolo por su generosidad mientras sus padres se lo escatimaban todo. Su pasión por él había ido tan lejos que, una vez muerto su tutor y no estando ya bajo la tutela de nadie, solicitó a los tribunos y al pretor que nombraran un tutor para ella. Entonces, hizo testamento nombrando a Ebucio su único heredero. Con estas pruebas de su amor, ya no tenían secretos entre ellos y el joven le dijo en tono jocoso que no se sorprendiera si se ausentaba de ella durante algunas noches, pues tenía que cumplir un deber religioso: el cumplimiento de una promesa, hecha mientras estaba enfermo, por la que quería ser iniciado en los misterios de Baco. Al oír esto, quedó ella muy perturbada y exclamó “¡no lo consientan los dioses! Mejor nos sería morir ambos antes que hagas tal cosa!”.
Lanzó luego maldiciones e imprecaciones sobre la cabeza de quien le hubiera aconsejado así. El joven, asombrado ante sus palabras y su gran emoción, le pidió que cesara en sus maldiciones, pues había sido su madre quien se lo había ordenado, con el consentimiento de su padrastro. “Pues entonces, tu padrastro -respondió ella- ya que puede que no sea justo acusar a tu madre, tiene prisa por arruinar con este acto tu virtud, tu reputación, tus esperanzas y tu vida”. Aún más asombrado, él le preguntó qué quería decir. Rogando a los dioses que la perdonaran si, llevada por su amor hacía él, revelaba lo que se debía callar, le descubrió cuando era una sierva había acompañado a su ama a aquel lugar de iniciación, pero que nunca se había acercado por allí desde que era libre. Sabía que aquella era oficina para toda clase de corruptelas, teniendo constancia de que en los últimos dos años no se había iniciado a nadie mayor de veinte años. Cuando alguien era llevado allí se le entregaba como una víctima a los sacerdotes, quienes lo llevaban a un lugar que resonaba con gritos, cánticos y el percutir de címbalos y tímpanos, de modo que no se podían oír los gritos de auxilio de aquel a quien sometían a violencia sexual. Le rogaba y le suplicaba, por ello, que se saliera del asunto lo mejor que pudiese y que no se precipitase a ciegas en un lugar en el que habría de soportar, y luego cometer, toda clase de ultrajes concebibles. No le dejó marchar hasta que él no le hubo dado su palabra de que no tomaría parte en aquellos ritos. Después de llegar a casa, su madre trajo a colación el tema de la iniciación, diciéndole lo que tenía que hacer ese día y los días siguientes. Él le dijo que no haría nada de aquello y que no tenía intención de ser iniciado. Su padrastro estaba presente en la conversación. De inmediato, la madre exclamó que él no podía pasar diez noches fuera de los brazos de Hispala; tan hechizado estaba por los encantos venenosos de aquella víbora que no respetaba ni a su madre, ni a su padrastro ni a los dioses. Entre los reproches de su madre, por un lado, y su padrastro, por otro, con la ayuda de cuatro esclavos lo echaron de la casa. El joven, entonces, se marcho a casa de una tía paterna, Ebucia, y le explicó por qué había sido expulsado de su casa; por consejo de ella, al día siguiente informó sin testigos al cónsul Postumio sobre el asunto. Postumio le dijo que regresara nuevamente a los dos días; al mismo tiempo, preguntó a su suegra Sulpicia, mujer respetable y juiciosa, si conocía a una anciana llamada Ebucia, que vivía en el Aventino. Ella le respondió que la conocía como una mujer respetable y de estricta moral a la antigua usanza; el cónsul le dijo que era importante que se entrevistara con ella y que Sulpicia debía mandarle recado para que viniera. Ebucia vino a ver a Sulpicia y el cónsul, entrando como por casualidad, llevó la conversación hacia Ebucio, el hijo de su hermano. La mujer estalló en lágrimas y comenzó a lamentase de la desgracia del joven, a quien habían despojado de su fortuna los que menos debían haberlo hecho.
 TITO LIVIO, Historia de Roma. Libros XXXVI-XL…cit.

El cónsul expuso ante el Senado el caso y los senadores escandalizados ante las imágenes que pintaba en su discurso Espurio Postumio Albino  aprobaron un senado-consulto o decreto (Senatus consultum de Bacchanalibus) sobre la materia. Se describía el culto a Baco como una falsa religión causante de libertinaje, lujuria y crímenes y denunció la “impía conjura” de los seguidores de ese “culto extranjero” integrado por “hombres afeminados, corrompidos y corruptores”, en los que las mujeres “son el origen del mal”. 

Discurso ante el Senado.


Se calculó en unos siete mil el número total de adeptos y se ofrecieron recompensas a aquellos que les delataran. Los sospechosos eran citados ante las autoridades y si no acudían se les consideraba en rebeldía. Si se consideraba que habían profanado sus cuerpos eran condenados a muerte, en caso contrario se les condenaba a penas de prisión. 




No obstante Tito Livio nos cuenta que los condenados a muerte fueron mucho más numerosos que los encarcelados. A las mujeres se las entregaba a sus familias para que las eliminaran discretamente en el seno de sus casas. Se prohibieron las cofradías de adoradores de Baco pero no su culto, que quedó condicionado al cumplimiento de una serie de requisitos de muy difícil cumplimiento.  Los santuarios tanto de Roma, como del resto de Italia fueron destruidos, exceptuando aquellos en los que existiera un altar o imagen consagrada desde hace muchos años.

Conclusión

Publio Ebucio y su amante la liberta Hispala Fecenia fueron generosamente recompensados cada uno con la cantidad de cien mil ases.

Tras la emisión de este senatus consultum estaba la facción que en ese momento tenía más influencia en Roma: un grupo de senadores radicalmente conservadores agrupados en torno al célebre Marco Porcio Catón, opuestos a las corrientes helenísticas, cada vez más fuertes, que favorecían los senadores agrupados en torno a los Escipiones.


Tras la persecución, el culto a Baco, muy arraigado especialmente en el Sur de Italia, no desapareció, simplemente fue adecuado a lo aceptable para los valores más tradicionales de la sociedad y el Estado romano. 

Templo de Baco ( Balbeek, Líbano)


El rechazo a las prácticas homosexuales que se producían en las bacanales reafirmó el antiguo valor de la virilidad romana. Las mujeres romanas, tras los desastres de la larga guerra contra Cartago y la gran mortandad masculina que este enfrentamiento bélico implicó a Roma, habían ganado en independencia y autoridad. No obstante, tras la persecución, quedaron de nuevo claramente sometidas a la autoridad masculina del pater familias.



BIBLIOGRAFÍA

Historia de Roma. Tito Livio. Libros XXXVI-XL.

Plauto y el Dios de la libertad y del vino: Liber-Dionisio-Baco.  Manuel a. Marcos Casquero. Universidad de León.

El consumo de vino en el mundo romano. Gema Vallejo Pérez. Universidad de León..

Bacanales, el escándalo que sacudió Roma. Pedro Ángel Fernández Vega. National Geographic  España.

lunes, 31 de julio de 2017

LOS MÁRTIRES DEL EMPERADOR FILÓSOFO. LAS PERSECUCIONES DE LYON Y VIENNE

Escrito por Federico Romero Díaz

La visión general que los historiadores dan de los casi cien años que la dinastía Antonina gobernó Roma es muy positiva. Es común encontrarse con la expresión "La edad de Oro" o frases como "La época más feliz de la historia de la humanidad" (Edward Gibbon).

Como todas las visiones generales, ver estos casi 100 años como un siglo de prosperidad, paz y progreso ininterrumpidos, es un error en el que todo amante de la Antigüedad debe evitar caer. A pesar de ser un periodo de progreso con respecto a otros anteriores, no debemos dejar de tener presente que en estos años hubo graves conflictos bélicos con otras potencias en Dacia, Persia y también con las tribus bárbaras, cada vez más fuertes, del Danubio y del Rhin. La sociedad presentaba graves problemas de desigualdad y miseria .Políticas como las de Nerva o Trajano intentaron sacar del desamparo a los niños más pobres de Italia. Al final de esta época se extenderá por el Imperio la conocida como "peste antonina" (165-180 d.C), posiblemente una epidemia de varicela o de sarampión, que costó la vida a millones de personas y que debilitó gravemente amplias zonas del territorio romano.

Casi todos estos temas son ampliamente conocidos por el público en general, aunque hay un aspecto de este periodo que, sin embargo, se trata poco por los historiadores: las fuertes tensiones religiosas que comienzan a hacerse patentes en el seno de la sociedad.

El crecimiento en número e influencia de los cristianos provocará una reacción de desconfianza de las autoridades y del pueblo hacia este grupo religioso que se traducirá en un aumento progresivo del odio hacia los seguidores de Cristo que se desbordará con fuerza en situaciones y lugares puntuales, en especial bajo el gobierno de Marco Aurelio (161-180 d. C).



ANTECEDENTES.

A lo largo del gobierno de la dinastía, con algunos matices, el procedimiento seguido por todas las autoridades romanas con respecto a los cristianos vino marcado por las famosas directrices que Trajano dio en una famosa carta (pincha aquí si quieres leer el texto completo de la carta.) en respuesta a Plinio, el Joven, su gobernador en Bitinia y Ponto, alrededor del año 112 d. C. en las que básicamente se decía que:

     1.-Los cristianos no deben ser perseguidos por los representantes imperiales por propia iniciativa.
     2.-No se deben admitir denuncias anónimas.
    3.-Si el cristiano llevado ante el tribunal no se declara cristiano o se retracta y hace un sacrificio a los dioses romanos que, normalmente, consiste en quemar algo de incienso en honor al Emperador, debe ser liberado.
     4.-Si el cristiano persiste y se niega a sacrificar y a adorar a otros dioses debe ser castigado.

Estas pautas de actuación permitieron la supervivencia de la Iglesia primitiva, pero no evitaron la persecución de sus miembros por parte de algunos poderes locales que actuaban en ocasiones por exceso de celo, por denuncias particulares y en otros muchos casos, por presión popular. Se les acusaba de canibalismo, de ateísmo, al negarse a aceptar a los dioses romanos e incluso "de odio al genero humano" (Tácito). 

Trajano (98-117d. C).

Bajo su gobierno Plinio, el Joven, ordenó la ejecución de varios cristianos que se negaron a sacrificar ante los dioses. El propio Papa Clemente fue una de las primeras víctimas. Simeón, obispo de Jerusalén fue crucificado. También Ignacio, obispo de Antioquía fué arrojado a los leones en Roma.


                                                   Simeón, obispo de Jerusalén es crucificado.

 Adriano (117-138)

En estos años se condenó a Telesforo, Papa de Roma, a Sinforosa y a sus siete hijos . 
El Emperador ordenó que sobre el lugar en el que anteriormente se levantaba el Templo de Jerusalén, incendiado en el 70 d. C., se levantara un templo dedicado a la triada capitolina (Jupiter, Juno y Minerva) y en el sitio del Gólgota y del Santo  Sepulcro mandó construir otro dedicado a Venus.
No obstante, bajo su mandato emitió una respuesta al procónsul de Asia, Minucio Fundano, en el que se ordenaba acabar con las ejecuciones sumarias de cristianos, sin interrogatorio judicial previo y sin comprobar el delito. El procónsul no debía ceder a la presión popular. Ordenó que:
     1.- La condena a los cristianos debe ser emitida tras un correcto y completo proceso judicial.
     2.-Esta condena solo está permitida si se ha probado que los cristianos acusados han ido en contra de las leyes romanas.
     3.- El castigo debe ser proporcionado al delito.
     4.-La acusación en falso debe ser severamente castigada.
Estas reglas mejoraron sensiblemente la situación, en especial en Asia.

                                              Incendio y saqueo del Templo de Jerusalén. 70 d.C.



Antonino Pío (138-161 d. C.)

Fue un verdadero devoto del culto tradicional romano que siguió las pautas marcadas por sus antecesores con respecto a los cristianos. Entre los martirizados destacaron el obispo de Esmirna Policarpo, que en el 155 d.C. murió en la hoguera a los 86 años de vida, tras un proceso llevado a término por el procónsul Estacio Cuadrato en el que la presión popular para que fuera ejecutado fue considerable.

Marco Aurelio (161-180 d. C.)

Bajo su gobierno se produjo un agravamiento de la persecución contra los seguidores de Cristo, debido a la suma de dos factores clave:
     
      1.- La actitud personal del Emperador. En sus escritos se puede apreciar el desprecio que sentía hacia esta religión. Al parecer consideraba el sacrificio de los cristianos en lo que ellos llamaban "martirio", como una ilusión falsa y necia. No obstante su administración seguirá ateniéndose, en lineas generales, a las pautas dictadas por Trajano.
      2.- El malestar generalizado que comienza a instalarse en la sociedad romana, debido a las continuas guerras que Marco Aurelio debe mantener frente a los bárbaros, a las catástrofes naturales y a la terrible peste antonina que costará la vida a millones de habitantes del Imperio debilitándolo gravemente.En esta situación el pueblo utilizará a los cristianos, cada vez más numerosos y visibles, como una válvula de escape, culpándoles de todos los males que se van sucediendo. Según Tertuliano (apologetium, V, XII) el clamor en situación de crisis era siempre el mismo: " Cristianos a los leones".

                                                            Ejecución de una joven.

Algunos autores cristianos como Melitón de Sardes o Atenágoras se atreverán a  protestar ante Marco Aurelio por la expoliación de las propiedades de los devotos de Cristo en diferentes partes del Imperio. En Asia Menor, el populacho saqueó el patrimonio de los cristianos, siendo ejecutados en Pérgamo el obispo Carpo, el diacono Papilo y Agatonice. En Laodicea sufrirá el martirio el obispo Sagarís.

En Roma se incrementa el odio del pueblo y la desconfianza de las autoridades imperiales y de los intelectuales hacia ellos. Se desarrollará una activa propaganda literaria dirigida por personas muy próximas y apreciadas por el Emperador. Por ejemplo, Luciano de Samosata les satiriza como si fueran un grupo de fanáticos ignorantes. También Fronto, el preceptor y amigo íntimo de Marco Aurelio, les denunció en un discurso formal y el filosofo Crescencio, intervino en una disputa pública con el pensador cristiano Justino, que al parecer había fundado en la capital imperial el Didascáleo romano, una escuela de filosofía cristiana. La polémica le costó la vida a Justino, que fué ejecutado en el 165 d. C. siendo el prefecto Junio Rústico, que también condenó a Caritón, a Caridad, al esclavo imperial Evelpisto, a Hiera y a Liberiano.

                                                                  Ejecución de Justino.
   
Persecución de Lyon y Vienne(177 d. C).                                        

Esta persecución, tal y como nos la cuenta Eusebio de Cesarea (H.E.5.1.7), estuvo precedida por la violencia colectiva contra los cristianos que sufrieron robos, asaltos y lapidaciones previas a la apertura del proceso que llevaría a la mayor parte de los seguidores de Cristo de esas dos ciudades a la muerte. Al parecer estaban excluidos de las plazas y de los baños, les sorprendían y les perseguían a gritos.Toda esta situación estalla en el verano del 177. Se habían reunido en Lyon representantes de toda la Galia para las fiestas del culto imperial. Es en este contexto cuando explota el furor contra esos cristianos considerados por los demás como un verdadero problema para el buen funcionamiento del Imperio.
El numero de cristianos en ambas ciudades era importante. Una parte muy importante de la comunidad de esas dos ciudades provenía de Oriente, siendo su nivel social muy variado. Entre ellos había esclavos, nobles, médicos, artesanos, etc. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tortura, siendo solo diez, según Eusebio de Cesarea los que se retractaron de su fe y sacrificaron en honor del Emperador. Con respecto al número total de ejecutados se calculan que fueron unas 70 personas. Analizaremos brevemente los casos mejor conocidos:


                                                Seis de los mártires más conocidos de Lyon y Vienne.
                                               Blandina, Pontico, Atalo, Alejandro,Maturo y Sanctus

          El obispo de Lyon, Potino( ca. 87-177 d.C)
 Era una persona de casi noventa años que fue llevado ante el tribunal. Al no renegar de sus creencias fue golpeado y encerrado en una mazmorra donde murió a los dos días por sus heridas.

         Blandina, la joven esclava.
Es una de las mártires de Lyon más conocidas. Era cristiana, esclava de una dama, también cristiana. Según Eusebio de Cesarea fue llevada ante el tribunal y sometida a todo tipo de tormentos. Primero fue violada, a continuación puesta sobre una parrilla de ardiente, arrojada después envuelta en una red a los toros para ser corneada. Finalmente fue degollada.

                                          Blandina, envuelta en una red es corneada por los toros.
         
          Póntico, el joven.
Murió junto con Blandina, el último día de las fiestas. Su corta edad de 15 años no le libró de la tortura que, debido a su juventud no pudo el  aguantar el tormento al que fue somentido demasiado tiempo.
       
         Sanctus, el diacono de Vienne.
Se negó a dar su nombre, procedencia o condición social al  tribunal. Se limitaba a responder "soy cristiano". Fue condenado a tortura en la parrilla ardiente y a ser arrojado a las fieras en el anfiteatro donde finalmente encontró la muerte.

         Maturo, el neófito.
Maturo, no es una de las personalidades más destacadas de la iglesia de Lyon o Vienne. Le tocó sufrir los diferentes tormentos junto a Sanctus. Tras las torturas del interrogatorio, fueron sometidos a pasar entre dos filas de hombres provistos de látigos. Sufrieron el suplicio de la silla ardiente de hierro, para ser finalmente degollados

         Biblis, la arrepentida.
Era una dama de origen oriental, que por miedo a las consecuencias, negó su condición de cristiana ante el tribunal. Según Eusebio de Cesarea, cuando fue sometida a tortura para que declarara que los cristianos se alimentaban de carne humana afirmó ser cristiana e increpó a sus interrogadores."¿Como pueden los cristianos devorar a los niños, si ni siquiera comen la sangre de los animales?". De esta afirmación se desprende que muchos judeo-cristianos de Oriente, como Biblis, respetaban la prohibición del Sínodo de Jerusalén de alimentarse de animales ahogados y de la sangre de cualquier animal."
   .
        Atalo, el noble de Pérgamo y Alejandro, el médico frigio.
Ambos provenían de Oriente. Atalo era una persona de buena posición social y ciudadano romano. Fué sacado con los demás a las fieras del anfiteatro, pero cuando el legado imperial supo de su condición legal como ciudadano romano, le hizo volver al calabozo, junto a los demás cristianos que ostentaban esa condición y que por lo tanto tenían derecho a no ser torturados y a que se les ejecutara por decapitación. Sin embargo el representante imperial, para satisfacer a la multitud cambió de opinión y condenó a Atalo al suplicio en la arena del anfiteatro, junto al médico Alejandro, que se había delatado así mismo al protestar ante las autoridades por el trato dado a sus compañeros de fe. Ambos fueron sometidos a tormento y ejecutados públicamente para divertimento de la muchedumbre.

     
Los cuerpos de todos ellos fueron arrojados al Ródano.

Con respecto a la responsabilidad de los representantes imperiales y del propio Marco Aurelio en lo sucedido, debemos aclarar que hubo mucha presión popular sobre las autoridades para que actuaran contra los cristianos. El legado imperial consultó a Marco Aurelio sobre la forma de proceder contra estos seguidores de Cristo, algunos de los cuales eran además ciudadanos romanos y que por lo tanto gozaban de ciertos derechos legales. La respuesta de Marco Aurelio fue clara. Había que devolver la libertad a los que abjuraran. A los que persistían, decapitarlos si eran ciudadanos romanos y si no lo eran, había que condenarlos a morir en el anfiteatro.

CONCLUSIÓN.

Tras dar un repaso a la persecución de los cristianos desde Trajano hasta Marco Antonio podemos concluir que:
          1.- Los emperadores de esta dinastía se atuvieron, con algunos matices, a las instrucciones que Trajano le dio a Plinio, el Joven, Gobernador de Bitinia y Ponto.
              2.- La actitud hostil de la población "pagana" creó un ambiente y un modo de interpretar la realidad ,según la cual, ser cristiano era incompatible con el estilo de vida en el Imperio Romano.
               3.- De esa creencia nació una especie de aforismo legal que permitirá a las autoridades el castigo a los cristianos, por el simple hecho de serlo.
        4.- Las persecuciones que se produjeron tuvieron un cacárter local. No fueron impulsadas o coordinadas desde Roma. Surgieron de forma esporádica, a veces provocadas por el celo de los gobernadores locales que reaccionaban ante la denuncia de algún particular, a veces por el pueblo que les culpaba de diversas calamidades del momento histórico.





BIBLIOGRAFIA

Eusebio de Cesarea.- HIST. ECCL; IV y V)
Eusebio, Historia de la Iglesia.- Paul Maier.-Portavoz, 1999.
Plinio, el Joven.(Epistolae X.96).
Historia del cristianismo.- Alain Corbin et. al..-Ariel 2013.
Historia de la Iglesia Primitiva. Desde el siglo I hasta la muerte de Constantino.-E. Bachousey, C. Tylo. Edit CLIO, 2004.